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La postguerra: ladrillo para desayuno, comida y cena (La guerra ha … y 3)

Lunes 4 de abril de 2011 - José Luis Ruiz Bartolomé - 5 Comentarios
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Esta crisis, de la que casi todos hemos salido perdedores (y digo casi con toda la intención: tengo en mente un post titulado “los ricos también lloran… de la risa”), no va a dejar paso a un periodo de expansión y bonanza, sino a una larga y penosa economía de postguerra para muchos. Lo cual no deberíamos verlo como algo malo para el conjunto de la sociedad. Si no caemos en el victimismo o en la apatía, es una excelente oportunidad para explicar a las nuevas generaciones los viejos refranes que cayeron en desuso durante la década ominosa: “el que algo quiere algo le cuesta”, “sin sacrificio no hay beneficio”, “a quien madruga Dios le ayuda”, etc.

Y ¿por qué? Porque no se ha hecho nada. Las timidísimas reformas que se han iniciado, aparte de ser insuficientes, incompletas y en ocasiones incoherentes (sirva de ejemplo para el sector, la eliminación de la desgravación por compra de vivienda), han tardado tres largos años en ponerse en marcha. Años que han servido para acumular, junto al stock de vivienda, un impresionante stock de mano de obra parada. Para destruir cientos de miles de pequeñas empresas. Para desleír el otrora modélico sistema de bancos y cajas. Para afianzar un sentimiento de desánimo y desconfianza en el futuro.

Los líderes económicos y políticos extranjeros han decidido que les sale más a cuenta mantener una España adormilada y con respiración asistida que acometer la costosa e incierta tarea de rescatarla. Se conforman con unas cuantas reformitas y unos cuantos esfuercitos fiscales ya que son suficientes para evitar que sus intereses económicos se vean afectados a corto plazo. Y esperan que el tiempo lo cure todo, que el mundo y sobre todo Europa tiren de un carro al que nos subiremos aunque sea con los pies arrastrando.

Si fuera verdad que España ha superado la amenaza de default, la sangre –el dinero- volvería a correr por las venas del sistema financiero. Pero no es así ni va a ser al menos durante todo este año, perdido de nuevo por las veleidades de los políticos y de algunas de sus terminales, como el Banco de España.

En este sentido, lleva razón Galindo, presidente de APCE (la patronal de los promotores) cuando dice que, para recuperar una velocidad de crucero de 300.000 viviendas al año –la demanda natural de España- se necesitaría financiación por 70.000 millones de euros para el sector durante los próximos cuatro años. Esta es la verdadera prueba del algodón: la crisis terminará cuando se vuelva a la normalidad promotora. Lo demás son trucos contables y palabras huecas. Les dejo este interesante artículo del Jordi Sevilla al respecto: “Más ladrillos con ordenador”.

La semana pasada nos trajo dos noticias que merecerían que el riesgo-país se descarrilara de nuevo. La primera, la nueva caja quebrada, la CAM, que es la cuarta del país. Si ayer domingo compraron El Mundo o El País habrán podido leer cómo se fraguó este nuevo fiasco. Además, aparecen todos los ingredientes que podrían hacer de la historia de esta entidad alicantina una exitosa serie para pasar las veladas de los lunes (Terra Mítica, El Pocero, Martinsa, el dueño del Hércules, luchas políticas, viajes, salarios y otros lujos,…). La segunda, el reconocimiento de Portugal de que manipuló los datos del déficit.

Sobre la CAM: No voy a repetir los argumentos que expuse en los artículos en que analicé el decreto de recapitalización del Banco de España -aquí y aquí los tienen si los quieren volver a leer-; me limitaré a recordar que, si no se hacen las cosas bien, con el tiempo –y en este caso no ha sido mucho- las cosas se acaban descubriendo. España está enladrillada, ¿quién la desenladrillará? Está claro que el BdeE, que cuenta con inspectores en la caja desde hace tres años, no está por la labor. Que nadie crea, por otra parte, que esto es una excepción: la CAM no es la única entidad cuya podredumbre afecta a su supervivencia. Y ¡ojo!, todo esto sin tocar nada de lo de la dación en pago (CasaxHipoteca).

Sobre Portugal: Al igual que cada vez que una entidad financiera tira la toalla se acaba sabiendo que su mora real era muy superior, siempre que un país reconoce su incapacidad para autogestionarse conocemos datos que hasta entonces estaban ocultos. Pasó con Islandia, con Grecia,… y ahora con Portugal. Saquen sus propias conclusiones.

Y, aparte de estos dos torpedos de grave repercusión internacional, unas cuantas ráfagas de metralla nada desdeñable en una sola semana: bajada del 29% de las ventas de coches, subida del paro en una décima hasta el 20,5%, el euribor supera el 2%, las ventas de grandes empresas no financieras caen el 0,9%, la tasa de ahorro se hunde cinco puntos hasta el 13% (y sin que por ello aumente el consumo).

A esto le llaman en la tele la “lenta senda de la recuperación”. En los años 40 debían decir cosas parecidas en “el parte”, supongo.


5 Comments

  1. Myriam Fernandez de Heredia's Gravatar Myriam Fernandez de Heredia
    4 abril, 2011 at 6:50 | Permalink

    Hablando de timidísimas reformas, la Comisión europea empieza a tomar cartas en el asunto, aunque como siempre es tarde y poquísimo. Por ejemplo, no se plantea la posibilidad de limitar la duración de la hipoteca, ni la proporción máxima del préstamo en relación con el valor. Todo es el bla bla habitual del mercado interior, que en el caso de la viviendo solo tiene sentido para las segundas viviendas ¿Puedes echar una ojeada a los documentos y tratarlo más adelante en tu blog? Gracias
    http://ec.europa.eu/internal_market/finservices-retail/docs/credit/mortgage/citizens_summary_en.pdf
    http://europa.eu/rapid/pressReleasesAction.do?reference=IP/11/383&format=HTML&aged=0&language=EN&guiLanguage=en
    http://ec.europa.eu/internal_market/finservices-retail/docs/credit/mortgage/com_2011_142_es.pdf

  2. fernando's Gravatar fernando
    4 abril, 2011 at 10:30 | Permalink

    José Luis,
    Leo en el artículo de Jordi Sevilla que “No levantaremos cabeza económica en España, hasta que no volvamos a levantar pisos, con normalidad.”
    Lo mismo se infiere en muchos otros. Queremos ver la espalda de la crisis alejándose en el pasado y poder mirar al futuro desde un presente esperanzador.
    Desde tu blog, con artículos muy acertados, comentas las medidas que se toman o que faltan para que el sector inmobiliario y el público al que sirve puedan retomar su actividad. Parece unánime: queremos volver a la normalidad.

    La cuestión que en mi modesta opinión resta hacerse es a qué normalidad queremos regresar.

    ¿A una inflación que haga de la vivienda la forma más rápida y segura de hacer dinero deprisa, como hasta hace muy poco? ¿A la construcción y venta de viviendas en barriadas con escasos servicios, nula consideración para la interacción social. A endeudarse de por vida por techo, suelo, doce paneles de Pladur y un baño en desiertos de pisos? ¿Al empleo fácil en el que se puede pasar, por ejemplo, de albañil a constructor en tiempo record y al paro o la ruina aún más deprisa? ¿A la irreversible degradación de las costas, montañas y su entorno a cambio de pisos baratos vendidos a extranjeros baratos?
    Da miedo pensar que lo que se quiere es volver al 2006-8, ignorar lo que ha sucedido y seguir como y desde donde estábamos. Cosa que conviene a unos pocos por que su negocio está blindado con el interés general y a muchos que prefieren vivir engañados pero sintiéndose seguros. Al menos hasta el próximo batacazo. No sugiero que Jordi Sevilla o tú defendáis esto pero mi experiencia (restringida y humilde) no parece detectar un cambio sustancial en la mentalidad general, que es la que realmente propiciaría un cambio.

    Nos toca a todos decidir cual será esa normalidad. Diseñarla, activamente. Quizá le toque el turno a los constructores e inmobiliarios a dedicarse a producir alta calidad y crear un nuevo mercado por arriba y una escalera de la propiedad, que no tan solo exprimir más y más al necesitado… Tiene que haber otra forma de salir que construir deprisa mucho y barato endeudando hasta al gato.

  3. RAFAEL's Gravatar RAFAEL
    23 abril, 2011 at 21:23 | Permalink

    EL LADRILLO HA MUERTO,ESPAÑA TIENE QUE ABARATAR COSTES INMOBILIARIOS PARA EL EMPRESARIO QUE ABRE UNA TIENDA Y PARA EL TRABAJADOR QUE TIENE PAGAR UN ALQUILER O UNA HIPOTECA Y TENER REMANENTE PARA VIVIR,Y ESO LOS POLITICOS NO LO QUIEREN VER NI ELLOS NI LA SOCIEDAD EN GENERAL QUE CIFRA SU RIQUEZA PATRIMONIAL EN CUATRO LADRILLOS MAL PUESTOS Y NO QUIERE ASUMIR EL EMPOBRECIMIENTO PATRIMONIAL COMO UNICA MANERA DE SALIR EL PAIS DEL AGUJERO,EN DEFINITIVA BORRON Y CUENTA NUEVA CUESTE LO QUE CUESTE,TAL VEZ ES PEDIR DEMASIADO O SOÑAR DESPIERTO PERO NO HAY OTRA SALIDA

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