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Desde que entró en vigor la medida he intentado buscar diferentes puntos de vista sobre la reincorporación de la deducción por vivienda, en general denostada tanto por afines a la izquierda como por liberales.

Finalmente he hecho una selección de artículos de lectura recomendable que son los siguientes:

Recuperar la deducción por vivienda es una mala idea”, de J. Ignacio Conde-Ruiz y Juan F. Rubio-Ramírez, colaboradores de Nada es Gratis (NeG)

El regreso de la desgravación por vivienda”, de Fernando Méndez González, publicado en El Economista

El coste de rescatar la deducción por vivienda”, Editorial de Expansión

El Gobierno rompe la igualdad fiscal entre la adquisición y el alquiler de vivienda”, de Jaume Viñes, redactor de Cinco Días

En defensa de la deducción a la vivienda”, de Juan Ramón Rallo, publicado en Libertad Digital (este artículo es antiguo y se publicó como respuesta al anuncio del presidente Zapatero de la eliminación de la deducción)

 

Breve resumen de lo acontecido

En España los incentivos a la adquisición de vivienda vienen de lejos. Según Méndez, ya en los años cincuenta se fomentaba el acceso a la propiedad a la incipiente clase media. Pero no es hasta los Pactos de la Moncloa que se consolidan los sistemas hipotecario y de incentivos que han llegado hasta nuestros días. Así pues, la deducción como tal la introdujo la Ley del IRPF de 1978, que entró en vigor un año después.

Según Conde y Rubio de NeG, hasta 1999 el incentivo consistió en la deducción en la cuota del 15% por adquisición o rehabilitación de vivienda habitual. La Ley del IRPF de 1998 –que entró en vigor en el ejercicio siguiente- introdujo cambios: 1) base máxima de 1,5 millones de pesetas (9.018 €); 2) durante los dos primeros años, deducción del 25% sobre las primeras 750.000 pesetas y del 15% sobre el resto; 3) a partir del tercer año, deducción del 20% y el 15% respectivamente.

Y así fue durante los 12 años siguientes, hasta que Zapatero anunció que en enero de 2011 la deducción desaparecería para las rentas superiores a 24.000 euros y, al mismo tiempo, que elevaría hasta ese umbral el límite para aplicar la deducción por alquiler. Durante un año, propiedad y alquiler disfrutaron de un tratamiento fiscal similar. (La deducción sólo se aplicaba en su totalidad a las rentas inferiores a 17.000 euros. Hasta los 24.000 se iba reduciendo linealmente).

Por su parte, Mariano Rajoy anunció en campaña electoral no sólo la recuperación la deducción por vivienda, sino su aplicación con efecto retroactivo a todas las compras efectuadas durante 2011. El coste de esto último es de 145 millones de euros, según calculó el diario Expansión.

 

Conde y Rubio aportan los siguientes argumentos en contra de la deducción:

-    Coste del 0,6 del PIB (6.140 M € en 2008), que estiman elevado.
-    Introduce sesgo en las decisiones de los particulares, perjudicando al alquiler.
-    Contribuye a alimentar burbujas especulativas, como la que acabamos de pasar.
-    La propiedad, frente al alquiler, socava la movilidad laboral.
-    No genera un ahorro para el comprador, pues el ahorro se acaba trasladando al precio.

Concluyen que, de esta manera, a quien se acaba beneficiando indirectamente es al promotor y  a la banca, en la medida en que se han convertido, por mor de la crisis, en los principales propietarios del país.

¿Y qué es lo que proponen? Prestar más atención al alquiler, por un lado; y dejar bajar precios, a) eliminando la deducción, y b) aplicando un fuerte descuento en valoración activos en manos de la banca (lo que comúnmente llamamos “saneamiento” financiero).

 

Por su parte, Fernando Méndez está a favor porque:

-    La recuperación, sin contar con el sector inmobiliario, es inviable.
-    La burbuja inmobiliaria no tiene nada que ver con la deducción. Es consecuencia del exceso de liquidez, de la burbuja financiera.
-    Considera un mito en plena revisión eso de que el alquiler facilita la movilidad laboral. De hecho, considera que la propiedad tiene la ventaja de generar vecindarios más cívicos.
-    No obstante, también apuesta por facilitar el arrendamiento, pero no por la vía fiscal, sino transformando su régimen jurídico

Así pues, propone recuperar la deducción al menos hasta que el sector muestre señales de recuperación. Por otro lado, admite que la deducción por sí sola no basta: ha de fluir el crédito y desatascarse el mercado laboral, lo que acabará generando confianza.

 

Por último, Juan Ramón Rallo señala:

-    La burbuja que hemos padecido es financiera, no fiscal.
-    La deducción no es intrínsecamente mala, porque 1) reduce la ya abultada carga impositiva y 2) es un incentivo al ahorro.
-    Sin embargo, ha tenido efectos negativos puesto que ha desviado inversión que hubiera sido más útil y provechosa en otros bienes de capital o industrias, por ser generadores de más riqueza que la vivienda.

Por lo que concluye afirmando que la deducción es positiva porque es un incentivo fiscal al ahorro; aunque sería preferible incentivo fiscal para todos los instrumentos de ahorro.

 

Y hasta aquí por hoy. En el próximo post, mi valoración sobre la deducción (en un par de días)









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