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Hoy se ha confirmado lo que todos sospechábamos. El IVA superreducido que puso en marcha Zapatero a mediados de agosto no ha servido para lo que se nos vendió: animar el mercado residencial. O tal vez sí, pero tan poco que es inapreciable -incapaz de contrarrestar el desplome de la segunda mano- y por supuesto injustificable desde el punto de vista económico.

En primer lugar, advertir que los datos de noviembre que facilita el INE se corresponden mayormente con septiembre, los de octubre con agosto, y así sucesivamente (la razón, ya comentada en otras ocasiones, es que la fuente es el Colegio de Registradores, que acumula un decalaje de unos dos meses). Por eso es por lo que, por fin, podemos valorar convenientemente el efecto real de una medida que se adoptó en pleno ferragosto.

Lógicamente tomaremos sólo las ventas de vivienda nueva, pues son las afectadas por el IVA (la segunda mano tributa por ITP):

  • Ventas vivienda nueva noviembre de 2010: 15.509
  • Ventas vivienda nueva octubre de 2010: 13.360
  • Diferencia: 2.149
  • Ventas vivienda nueva noviembre de 2011: 13.844
  • Ventas vivienda nueva octubre de 2011: 11.050
  • Diferencia: 2.794

Por tanto, el aumento de ventas en 2010 fue, en términos porcentuales, del 16,1%; mientras que el de 2011 ha supuesto un 25,3%.

Por tanto, el cambio del tipo del IVA puede apuntarse una mejora de más de nueve puntos . O, para ser más justos, un aumento del 57% en términos relativos. Que podemos cuantificar: 1.015 viviendas (si las ventas en 2011 hubieran aumentado lo mismo que en 2010, habrían alcanzado las 12.829 unidades).

O sea, que para generar los ingresos de un 4% de IVA de la venta de 1.015 viviendas hemos perdido los ingresos de un 4% de IVA de la venta de 12.829.

A 200.000 € de media como precio de venta, hemos dejado de ingresar 8.000 euros por 12.829 (102,6 millones de euros) para obtener (8.000*1.015) 8,1 millones. Una pérdida injustificada de 94,5 millones de euros.

 

Como ya expuse en un post publicado apenas dos días después de ser anunciada, la medida no se sostenía argumentalmente: Por un lado, rompía con la política y las declaraciones que, sobre vivienda, venían sosteniendo los diferentes responsables socialistas –con la consiguiente merma de credibilidad en pleno periodo preelectoral-. Por otro lado, iba a suponer una caída en la recaudación que, por este concepto, ingresaba el Estado (sólo para recaudar el mismo IVA las ventas tendrían que haberse duplicado) en un momento en que nuestra maltrecha economía no se lo podía permitir.

¿Quién se beneficiaba, por tanto, de la medida? Otra vez la banca. En efecto, el Gobierno liberaba a la banca de pagar una buena parte de los impuestos que cada adjudicación de vivienda le suponía. Impuestos que, por otra parte, en muchos casos no llegaban a la Hacienda Pública, con lo que la merma para las arcas del Estado podía considerarse, en alguna medida, despreciable en términos de cash flow (que no contablemente, claro). Veámoslo con un ejemplo:

Una promotora acuerda con un banco acreedor la venta/adjudicación de un paquete de suelos. El precio, la deuda pendiente por esos activos que, para facilitar el ejemplo, asumiremos que son 100 millones de euros. Por tanto, el banco paga esos 100 millones (realmente no los paga, simplemente cancela la deuda pendiente por esa misma cantidad) y además 8 millones en concepto de IVA. El IVA quedaba ingresado en la cuenta de la promotora, que es la obligada tributaria de ingresarlo a Hacienda. Cosa que normalmente no hacía. ¿Por qué? Dados sus terribles problemas de tesorería, las promotoras normalmente han preferido no cumplir sus obligaciones con el fisco para en su lugar atender otros pagos considerados más urgentes, principalmente salarios y pagos a abogados y a la administración concursal en el caso de estar incursas en este proceso.

¿Y reduciendo el IVA a la mitad qué pasa? Que el banco sólo paga 4 millones y el Fisco se queda como estaba (en términos de caja). Pero además hay otra ventaja añadida: dado que el banco apenas puede repercutir el IVA soportado, elimina de un plumazo una buena cantidad de IVA que se veía obligado a considerar gasto, mejorando notablemente su cuenta de resultados.

(Hay otros beneficios y beneficiados, pero por no repetirme os emplazo al post ya mencionado y a sus interesantes comentarios.)

Como todos sabemos, el nuevo Gobierno popular ha decidido mantener el IVA superreducido. Ya tendremos ocasión de comentar la oportunidad –o mejor dicho, inoportunidad- de esta prórroga cuando analicemos la famosa deducción por vivienda en un próximo post.

 

Al dictado de… ¿Europa? ¿FMI? ¿El Chino Cudeiro?

Este es el plan de Irlanda que condicionó su rescate:

Ingresos Públicos:

-         Aumento del IVA

-         Aumento del IRPF

-         Aumento Impuesto de Plusvalía

-         Aumento IBI

-         Nuevas tasas (Agua, universidad, etc)

Gastos Públicos:

-         Despido de funcionarios

-         Recorte sueldo funcionarios

-         Recorte inversión pública

-         Retraso edad de jubilación

-         Recorte nuevas pensiones

Otros:

-         Reducción salario mínimo

 

Y estas medidas se han (o se van a) aplicado en Portugal:

-         Reducción del plazo de percepción de la prestación de desempleo

-         Reducción de la prestación máxima por desempleo

-         Reducción de la indemnización por despido

-         Reducción gasto en sanidad y educación

-         Privatización empresas públicas

-         Subida de impuesto matriculaciones y tabaco

 

La condecoración a Zapatero y sus ministros es la prueba evidente de que estamos trabajando al dictado de Bruselas. Esta mañana lo ha confirmado Luis de Guindos en la SER: “o tomamos las medidas, o nos las toman”.

Esto no debería sorprender: fuimos intervenidos en mayo de 2010 y nada ha cambiado (a mejor) desde entonces.

 

¿La declaración de algún preboste socialista ante las próximas elecciones? ¿El consuelo de algún grupo minoritario como CiU o UPyD? ¿El sueño inconfesable de Javier Arenas? No, amigos. La confidencia de Miguel Sebastián… ¡la primera semana de marzo de 2004!

Cómo me lo estoy pasando con el libro de Mariano GuindalEl declive de los dioses”. Lectura imprescindible para los que nos gusta la economía y su intrahistoria. Guindal, hasta hace poco redactor jefe de economía de La Vanguardia y uno de los periodistas mejor informados del país, ha aprovechado muy bien su reciente jubilación para plasmar en un libro entretenidísimo lo acontecido en la Piel de Toro desde la agonía de Franco hasta hoy. Prosa fresca y anécdotas reveladoras, un must para entender por qué las cosas son así y no de otra manera.

La frase que titula el post la he extraído efectivamente del libro. Cuenta Guindal que una semana antes de las elecciones de 2004 se reunió con Miguel Sebastián y que éste le confesó lo afortunados que eran, pues  no tendrían que gobernar ante la que se venía encima. “¿Tan mal ves la situación económica?”, inquirió Guindal. “Peor que mal. Tenemos una burbuja inmobiliaria y es inevitable que estalle, y cuando esto ocurra se va a llevar todo lo demás por delante, empezando por los bancos”.

La conversación sigue y, si os interesa, no tenéis más que compraros este estupendo libro, pero para lo que quiero contar es suficiente. De la respuesta de Sebastián se pueden extraer las siguientes conclusiones:

1)      En 2004 la burbuja ya era un hecho. En su segunda legislatura, el Partido Popular debió haber frenado la expansión del ladrillo. Retirar incentivos fiscales y, sobre todo, limitar la preocupante escalada de la ampliación del plazo de devolución, del porcentaje del precio financiado, o la aplicación generalizada del tipo variable nos hubieran ahorrado mucho sufrimiento.

2)      El Partido Socialista era consciente desde el minuto uno de su entrada en el poder del grave riesgo de colapso económico. Zapatero se ha escudado frecuentemente en que no se podía prever la crisis. Que su consejero económico estuviera tan preocupado por “la que se nos viene encima” no sólo desmonta su coartada, sino que lo hace cómplice y responsable de incentivar la mayor burbuja de nuestra historia y la consiguiente Gran Depresión que atravesamos.

3)      Si durante la primera legislatura el PSOE no sólo no enmendó la plana al PP sino que se dedicó a echar más leña al fuego, lo de la segunda no tiene nombre: aún recuerdo el debate en el que Solbes intentó ridiculizar a Pizarro por contar lo que luego efectivamente pasó. Y, ¿cómo se atrevieron a insistir machaconamente en que el nuestro era el sistema financiero “más sólido” del mundo? Inadmisible e injustificable.

Y dice Rubalcaba que se arrepiente de no haber pinchado la burbuja antes… Don Alfredo, que no la pincharon ustedes, que se la pincharon. Y si no hubiera saltado por los aires el chanchullo subprime de los americanos habrían seguido ustedes de fiesta hasta el fin de los tiempos. Ya lo explicó María Antonia Trujillo: “¿Para qué tocar nada, si todos nos estábamos haciendo ricos?

Gane quien gane el problema sigue ahí, sin resolver, y no se va a solucionar –Don Mariano- recuperando desgravaciones u otros incentivos fiscales. Fíjense en este gráfico revelador (encontrado en el interesante blog decigarrasyhormigas):

 

Con la gigantesca burbuja inmobiliaria que hemos tenido, ¿quién se va a creer que nuestra banca haya necesitado sólo un 2% de PIB para sanearse? Si Alemania (sin burbuja) ha aplicado un 12% e Irlanda, con una burbuja del mismo corte que la nuestra, ha aplicado un 38%, se pueden ir haciendo una idea del verdadero coste al que nos enfrentamos.

Mucha suerte al que venga pero, sobre todo, mucha valentía, honestidad y decisión.

 

Dar un giro tan brusco e inesperado a la política fiscal de vivienda –como expliqué en el post anterior- exige una razón muy poderosa. ¿Recaudatoria, tal vez?

Parece difícil. Sólo para igualar la recaudación previsible, las ventas de viviendas deberían duplicarse durante los próximos cuatro meses. Si nos atenemos a lo ocurrido cuando se anunció el fin de la desgravación, a finales del año pasado, tan sólo deberíamos esperar incrementos del 15%. Cifra francamente lejana a la necesaria no ya para incrementar los ingresos del Estado sino simplemente para mantenerlos.

¿Electoral, entonces?

Alguno podrá pensar que cierta clase media estará contenta de escuchar que la compra del ansiado piso le va a costar menos de lo que pensaba. Sin embargo, a mí me parece un tiro en el pie en toda regla. Primero, porque el Gobierno da la impresión de legislar a bandazos e inconsistentemente. Segundo, porque haciendo esto parece dar la razón al Partido Popular y su promesa de recuperar la desgravación, que hasta anteayer criticaba furibundamente. Y en tercer lugar, porque transmite el mensaje de estar “ayudando a la banca”, hoy día considerada por muchos como el enemigo público nº 1.

Incluso en el caso de que las ventas aumentaran gracias a esta medida, los efectos no se reflejarían en las estadísticas hasta pasadas las elecciones.

Si no hay una razón electoral ni tampoco recaudatoria, ¿por qué la llevan a cabo en un momento de tanta incertidumbre? Para avanzar, intentemos buscar quiénes pueden ser los posibles beneficiarios:

Agentes e intermediarios.- La gran mayoría de ellos trabajan sobre todo el mercado de segunda mano que, como sabemos, no se beneficia de la medida. Apenas unas pocas compañías de intermediación podrán mejorar sus ventas el próximo cuatrimestre.

Promotor pequeño y mediano.- El sábado me dijo un amigo promotor: “Y ahora, ¿cómo les explico a mis clientes que adelantaron el dinero antes de la subida del 8% que han hecho el primo?”. En las promotoras familiares el trato con los clientes es cercano, se conocen, se tratan a lo largo del proceso de compra que, cuando la vivienda no está construida, se prolonga durante meses e incluso años. Por eso el nuevo bandazo del Gobierno, aunque pueda implicar un aumento de ventas para estos empresarios, también genera situaciones desagradables. Por otro lado, si vende al 4% y compra al 18% difícilmente puede compensar, por lo que tiene que solicitar devolución de IVA a Hacienda, una iniciativa que ésta “premia” habitualmente con una inspección. (Hasta hoy también pasa esto, pero convendrán conmigo que no es lo mismo 8-18 que 4-18).

G-14.- En las grandes inmobiliarias, sin embargo, ese trato cercano es excepcional. Todo es más frío y distante. En un post de hace unos meses –cuya lectura recomiendo para entender mejor qué está pasando- explicaba cómo la mayoría de las grandes inmobiliarias del país estarían en quiebra si no fuera por determinados cambios legislativos que lo habían impedido. Cambios, cómo no, impulsados y ejecutados por el Gobierno actual. Por eso se les ha aplicado el término de “promotoras zombies”: muertos vivientes por mor de decisiones políticas. ¿Y qué tiene que ver esto con la bajada del 4%? Sigamos un poco más y lo entenderán.

La banca.- Algunos medios de comunicación durante este fin de semana han afirmado que el principal beneficiario de la medida ha sido la banca: ya que se están adjudicando docenas de miles de pisos todos los meses, el Gobierno ha decidido abaratarles el coste de adquisición reduciendo el IVA del 8% al 4%. Eso sería cierto si los bancos no fueran empresas, pero lo cierto es que lo son, con lo que para ellos el IVA soportado se compensa con el IVA repercutido (en este artículo se afirma que los bancos no pueden deducirse este IVA, si bien los expertos que he consultado –uno de ellos trabaja para un banco precisamente en la venta de viviendas- me han confirmado lo contrario). Aún así, es cierto que la banca es una de las grandes beneficiadas de la medida –junto con el G-14- pero no por la razón expuesta, sino por las siguientes:

-         Una mejora sustancial de la tesorería por dos razones:

  • En la medida en que la banca se adjudica miles y miles de viviendas, la disminución del IVA a pagar es un empujón muy positivo a su flujo de caja.
  • Desconozco bajo qué conceptos la banca puede repercutir IVA; lo que está claro es que vendiendo viviendas no (la segunda mano va por ITP), con lo que a menos IVA a soportar, menos IVA a repercutir por otro tipo de transacciones.

-         Facilita la venta de promociones que, aunque aún no están adjudicadas, tienen los días contados. En efecto, en los últimos tiempos se ha detectado la proliferación de situaciones en que la banca está intentando ayudar al promotor ex-ante, es decir, apoyando financieramente la venta de una promoción que, en caso contrario, se incorporaría al balance de la entidad financiera generando más problemas de mora y provisiones.

Fíjense en este dato: entre sólo 11 de las inmobiliarias más importantes del país, la deuda con las entidades financieras asciende a 30.000 millones de euros. Empresas que siguen existiendo sólo porque el Gobierno modificó el artículo 260 de la Ley de Sociedades Anónimas en 2008 gracias al Real Decreto Ley 10/2008 para un periodo de dos años, que volvió a ampliar por otros dos mediante el Real Decreto Ley 5/2010. El plazo termina el 31 de diciembre y la cosa no sólo no se ha arreglado sino que está cada vez peor. Veremos si el Gobierno termina prorrogando o no vía otro RDL la medida o le pasará la patata caliente al siguiente pero, de lo que no cabe duda, es de que la bajada del 4% tiene una gran incidencia para el sostenimiento del difícil equilibrio financiero y contable del binomio banca-grandes promotoras. De hecho, la bajada va en la línea de impulsar la venta de viviendas de estas grandes promotoras que tienen un problema de precio: no pueden permitirse el lujo de vender todo lo que tienen que vender con pérdidas puesto que verían desaparecer sus ya menguados fondos propios (salvo que la banca las recapitalizase, aunque todo hace indicar que no está en condiciones de poder hacerlo).

Ya hemos explicado en el blog que la escasa financiación de que dispone la banca se la adjudica, en su amplia mayoría, el Estado y sus necesidades de deuda. Así, la financiación para actividades privadas está menguando. La banca, de hecho, sólo ofrece financiación de la buena cuando se trata de pisos propios. Y en buena medida lo está empezando a hacer para pisos a punto de entrar en balance. Pero son demasiados. Es incapaz en la coyuntura actual de financiar lo que se le viene encima.

El Gobierno teme una segunda fase de la crisis que se caracterice por la caída, una tras otra, de las grandes inmobiliarias del país. Así que los tres actores implicados se han puesto de acuerdo en evitar que un efecto dominó (promotoras-banca-Gobierno) se lleve todo por delante.

La bajada del 4% mejora la tesorería de la banca, gracias a lo cual puede destinar más recursos a financiar la venta de viviendas de promotoras zombies, cuyos pisos son más baratos gracias a la bajada del IVA sin necesidad de reconocer pérdidas. ¿Y quién es el que más gana? El Gobierno, que se está jugando la supervivencia de España. Cómo será de urgente y apremiante la situación que se han visto obligados a sacrificar recaudación, coherencia y argumentación electoral. Otro mayo de 2010 “superado”. Vivimos al borde del infarto.









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